El juego bien escogido y bien explotado puede ser un elemento auxiliar de gran eficacia para lograr algunos de los objetivos de nuestra enseñanza más eficazmente.
Los juegos son adecuados para todos los contenidos matemáticos.
Los juegos pueden servir para desarrollar los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
Con los juegos se realizan métodos de trabajo propios de las matemáticas (recoger datos, experimentar y manipular, plantear conjeturas, inducir y deducir). Sirven para desarrollar aptitudes (habilidades espaciales, razonamiento verbal y no verbal) y actitudes (interés hacia la resolución de problemas, por la investigación).
Las matemáticas enseñan no sólo algoritmos, pues cada vez la tecnología se emplea más, sino las matemáticas que sirvan para además de transmitir conocimientos, desarrollar aptitudes y actitudes positivas en los alumnos.
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